El yoga suele venderse como una moda de bienestar. Pero, ¿qué pasa cuando lo sometés al escrutinio de la ciencia? Un equipo de la Universidad de Duke revisó 124 ensayos clínicos para responder esa pregunta.
De esos 124 estudios, 16 cumplieron los criterios rigurosos para el análisis final, publicado en Frontiers in Psychiatry.
Los hallazgos
- Evidencia de buena calidad de un beneficio agudo del yoga en depresión (4 ensayos controlados).
- Beneficio como complemento al tratamiento farmacológico en esquizofrenia (3 ensayos).
- Beneficio en niños con TDAH (2 ensayos).
- Evidencia moderada en problemas de sueño (3 ensayos).
Un dato importante: no reemplaza, complementa
Los propios investigadores son claros: el yoga no sustituye la psicoterapia ni la medicación cuando son necesarias. Es una herramienta complementaria, con menos efectos secundarios y accesible, que puede sumarse a un tratamiento integral.
¿Por qué funciona?
La conexión entre la respiración consciente del yoga y la regulación del sistema nervioso (a través del nervio vago) parece ser una de las claves: el yoga literalmente entrena al cuerpo a salir del modo "alerta" y entrar en modo calma.
La ciencia no dice que el yoga cure. Dice que ayuda — y eso ya es mucho.