TDAH

TDAH en la universidad: no es la hiperactividad lo que frena a los estudiantes, es la inatención

TDAH en la universidad: no es la hiperactividad lo que frena a los estudiantes, es la inatención

 | Basado en Henning, Summerfeldt y Parker, Journal of Attention Disorders, 2022 | 6 min de lectura

 

 

Cuando pensamos en un estudiante universitario con TDAH, solemos imaginar a alguien que no puede quedarse quieto, que interrumpe, que actúa sin pensar. Pero los datos de uno de los estudios longitudinales más amplios realizados hasta la fecha sobre TDAH en educación superior apuntan en otra dirección: el síntoma que más daña el rendimiento académico no es la hiperactividad ni la impulsividad. Es la inatención. Y lo hace por igual en hombres y mujeres.


Un estudio con músculo metodológico

Una de las críticas más frecuentes a la investigación sobre TDAH en universitarios es que la mayoría de los estudios son pequeños, transversales y dependen de que los propios estudiantes reporten sus notas. El estudio de Henning, Summerfeldt y Parker, de la Universidad de Trent en Canadá, se propuso corregir exactamente esos problemas.

La muestra fue de 3.688 estudiantes de primer año, seguidos durante seis años. Los síntomas de TDAH se midieron con el CAARS (Conners' Adult ADHD Rating Scale) al inicio de sus estudios. El rendimiento académico se obtuvo directamente de los registros oficiales de la universidad: calificaciones finales reales y estado de graduación. Nada de autoinformes. Los resultados se analizaron por separado para hombres y mujeres, y se exploraron las dimensiones de inatención, hiperactividad e impulsividad de forma independiente, controlando la superposición entre ellas.


Lo que encontraron

Los resultados son claros y consistentes a través de todas las formas de analizarlos.

En cuanto a la tasa de graduación: los estudiantes que abandonaron sus estudios sin terminar el grado tenían niveles significativamente más altos de inatención al inicio de la carrera que quienes sí se graduaron. La hiperactividad y la impulsividad no mostraron diferencias significativas entre ambos grupos.

En cuanto a las calificaciones finales: el TDAH considerado globalmente predijo un GPA más bajo, tanto en hombres como en mujeres. Pero cuando se separaron las tres dimensiones, solo la inatención resultó ser un predictor significativo de las notas finales. Ni la hiperactividad ni la impulsividad predijeron el rendimiento académico de forma independiente, y los modelos demostraron que ambas dimensiones eran en gran medida redundantes entre sí.

La magnitud del efecto fue modesta (parámetros de entre -0.14 y -0.21 para TDAH global, y -0.16 a -0.17 para inatención específicamente), pero consistente y estadísticamente robusta en una muestra de casi cuatro mil personas seguida a lo largo de seis años. Eso le da un peso considerable.

Un dato que merece atención: los hombres mostraron niveles globales de síntomas de TDAH ligeramente más altos que las mujeres, pero el patrón de impacto de la inatención sobre el rendimiento fue idéntico en ambos sexos. La inatención perjudica por igual, independientemente del género.


Por qué la inatención es tan destructiva en el contexto universitario

El resultado no sorprende si pensamos en lo que exige el entorno académico universitario. A diferencia de la escuela secundaria, donde hay más estructura externa, horarios rígidos y supervisión constante, la universidad requiere una capacidad extraordinaria de autogestión: organizar el tiempo de estudio de forma autónoma, planificar a semanas o meses vista, mantener la atención durante lecturas largas, resistir la procrastinación y completar tareas sin que nadie esté mirando.

Todas esas demandas chocan directamente con los síntomas de inatención del TDAH: dificultad para sostener la atención, problemas con la planificación y la organización, tendencia a la distracción y a dejar las cosas para después. La hiperactividad, en cambio, puede incluso canalizarse de formas que no interfieren directamente con el rendimiento académico, o bien disminuye con la edad de una manera que la inatención no siempre hace.

Los propios estudiantes universitarios con TDAH lo describen así en estudios cualitativos: lo que les genera más problemas no es el movimiento o la impulsividad, sino no poder concentrarse en lo que tienen delante, perder el hilo, olvidar entregas, no saber por dónde empezar.


Lo que esto implica para las universidades

Los autores son directos en sus recomendaciones: las instituciones de educación superior deberían priorizar la detección temprana de síntomas de inatención, especialmente en el primer año de carrera, y diseñar programas de intervención que aborden específicamente esa dimensión.

Esto incluye, por ejemplo, programas de entrenamiento en habilidades organizativas y de gestión del tiempo, que en varios estudios han demostrado reducir los síntomas de inatención y mejorar el funcionamiento ejecutivo en estudiantes con TDAH. También el coaching académico, las adaptaciones curriculares orientadas a la inatención (no solo al tiempo extra en exámenes, que es la medida más habitual) y los programas de mentoría entre iguales.

Un aspecto importante que señala el estudio: estas intervenciones podrían ser útiles para estudiantes con niveles elevados de inatención aunque no tengan un diagnóstico formal de TDAH. La inatención como dimensión continua afecta el rendimiento académico más allá de los umbrales diagnósticos, lo que amplía considerablemente el grupo que podría beneficiarse de apoyos específicos.


Limitaciones que vale la pena conocer

El estudio tiene varias limitaciones que los propios autores reconocen. Los síntomas de TDAH se midieron por autorreporte, lo que puede subestimar la sintomatología real. La muestra, aunque grande, era mayoritariamente blanca y perteneciente a una única universidad de artes liberales en Canadá, lo que limita la generalización a otros contextos. Tampoco se controlaron variables relevantes como ansiedad, depresión, trastornos de aprendizaje o uso de medicación, todas ellas con influencia conocida sobre el rendimiento académico.

Además, el CAARS fue desarrollado con criterios DSM-IV, no DSM-5, y es posible que la versión actualizada capture mejor los síntomas de hiperactividad e impulsividad tal como se presentan en adultos. Esto podría haber influido en que esas dimensiones no resultaran predictivas en este estudio.


Un mensaje que cambia el enfoque

La idea de que el TDAH perjudica el rendimiento académico porque los estudiantes se mueven demasiado o actúan sin pensar es, cuando menos, incompleta. Lo que este estudio muestra con claridad es que el mayor enemigo del éxito académico en personas con TDAH es la dificultad para sostener la atención: invisible, silenciosa y enormemente costosa a lo largo de años de carrera.

Para los sistemas universitarios, esto supone un cambio de enfoque: menos atención a los síntomas más visibles, y más a los que pasan desapercibidos. Para estudiantes y familias, es una validación de algo que muchos ya saben por experiencia: que el esfuerzo existe, que el talento está ahí, y que lo que falla no es la voluntad sino la capacidad de conectar esa voluntad con la tarea de manera sostenida.


Este artículo está basado en: Henning, C., Summerfeldt, L. J., & Parker, J. D. A. (2022). ADHD and Academic Success in University Students: The Important Role of Impaired Attention. Journal of Attention Disorders, 26(6), 893–901. https://doi.org/10.1177/10870547211036758. La información contenida es de carácter divulgativo y no reemplaza la orientación de un profesional de salud.