No estás exagerando. Lo que sentís es real, y lo que siente tu hijo también.
Hay mamás que han tenido que cambiar tres veces el uniforme antes de salir de la casa. Otras que cada mañana se convierte en una batalla de llanto, gritos y ropa tirada en el piso. Si esto te suena familiar, no es porque tu hijo sea "difícil" ni porque vos estés haciendo algo mal.
El sistema nervioso de los niños en el espectro autista (TEA) procesa la información sensorial de forma diferente. Lo que para nosotros es una tela normal, para ellos puede sentirse literalmente como lija en la piel. Las costuras internas de los calcetines, la etiqueta en el cuello, el grosor del pantalón de franela del uniforme — cada uno de esos detalles puede generar una incomodidad real, física e intensa que no pueden ignorar.
Puntos de conflicto más comunes
Texturas
Telas gruesas, sintéticas o rugosas generan irritación en la piel sensible.
Etiquetas
Una etiqueta pequeña puede sentirse como una piedra rozando constantemente.
Costuras
Las costuras internas de medias y pantalones son de los puntos más frecuentes de conflicto.
¿Por qué la reacción parece "exagerada"?
Esto tiene nombre: se llama hipersensibilidad táctil, y es parte del perfil sensorial del autismo. No es capricho, no es manipulación, no es falta de disciplina. Es neurología.
El cerebro de tu hijo recibe esa señal sensorial con una intensidad amplificada. Por eso la reacción parece "exagerada" vista desde afuera — porque desde adentro, el malestar es genuinamente intenso.
¿Qué podés hacer?
Lo importante es saber que hay cosas concretas que podés hacer: buscar uniformes en tela de algodón suave, cortar las etiquetas, usar medias sin costura, pedir un ajuste formal a la escuela. Y existe una ley en Costa Rica que te respalda para hacerlo. De eso hablamos en los siguientes artículos.