Alrededor del 30% de las personas con TDAH no responden al metilfenidato (Ritalin) o no pueden tolerarlo por sus efectos secundarios. Esta realidad, conocida pero poco discutida, ha impulsado la búsqueda de alternativas complementarias. Una de las más sorprendentes viene de la cocina: el azafrán. Un ensayo clínico publicado en 2022 evaluó por primera vez su uso como terapia adjunta en adultos con TDAH, con resultados que merecen atención.
¿Por qué el azafrán?
El azafrán (Crocus sativus) es mucho más que un ingrediente culinario. Sus componentes bioactivos —crocina, safranal, picrocrocina y crocetina— tienen efectos documentados sobre el sistema nervioso central. En términos farmacológicos, actúan inhibiendo la recaptación de dopamina y norepinefrina, dos neurotransmisores directamente implicados en el TDAH, y también funcionan como antagonistas del receptor NMDA y agonistas GABA-α.
Dicho de otra manera: el azafrán actúa sobre los mismos sistemas que los medicamentos convencionales para el TDAH, aunque por vías algo distintas. Estudios previos habían mostrado que era comparable en eficacia al metilfenidato en niños con TDAH. La pregunta que nadie había respondido era: ¿funciona también en adultos?
El estudio: diseño riguroso, muestra pequeña
El ensayo de Pazoki y su equipo en el Hospital Roozbeh de Teherán es el primero en explorar esta pregunta con metodología sólida: aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo.
56 adultos con diagnóstico de TDAH (según DSM-5) fueron divididos en dos grupos. Ambos recibieron 30 mg diarios de metilfenidato. El grupo de intervención añadió 15 mg de azafrán dos veces al día; el grupo control tomó cápsulas placebo idénticas en apariencia, tamaño, color y sabor. El seguimiento duró seis semanas, con evaluaciones en la semana 0, la semana 3 y la semana 6. Las escalas utilizadas fueron el ASRS (Adult ADHD Self-Report Scale) y el CAARS (Conners' Adult ADHD Rating Scales), los instrumentos estándar para adultos con TDAH.
44 de los 56 participantes completaron el ensayo.
Lo que encontraron
Los resultados son prometedores, aunque con matices importantes que conviene leer con cuidado.
En la escala ASRS: al finalizar las seis semanas, el grupo que tomó azafrán mostró una reducción significativamente mayor en los síntomas de TDAH comparado con el grupo placebo. La diferencia promedio en el cambio de puntuación desde el inicio fue de 5.22 puntos a favor del azafrán. Importa señalar que esta diferencia no era visible en la semana 3: el efecto tomó tiempo en manifestarse.
En la escala CAARS: aunque el análisis de tendencia general mostró una interacción significativa entre tiempo y tratamiento, las diferencias entre grupos en cada punto de medición no alcanzaron significación estadística. Esto quiere decir que la mejora existió, pero no fue lo suficientemente clara en los momentos de medición para considerarse definitiva.
Ambos grupos mejoraron. Este dato es fundamental para interpretarlo correctamente: tanto quienes tomaron azafrán como quienes tomaron placebo presentaron mejoras notables, lo que refleja el efecto del metilfenidato. La pregunta era si añadir azafrán ofrecía un beneficio adicional, y la respuesta parece ser que sí, al menos en las mediciones de ASRS a las seis semanas.
Seguridad: sin diferencias preocupantes
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que el perfil de efectos secundarios del azafrán fue comparable al del placebo. Los efectos reportados —insomnio, dolor de cabeza, disminución del apetito, náuseas— fueron similares en frecuencia en ambos grupos y se atribuyen principalmente al metilfenidato, no al azafrán. No se reportó ningún evento adverso grave ni ningún efecto inesperado.
Esto es relevante porque uno de los motivos por los que se buscan alternativas al metilfenidato es precisamente la intolerancia a sus efectos secundarios. Si el azafrán puede potenciar sus efectos sin añadir nuevos problemas, eso tiene valor clínico real.
Lo que el estudio no puede responder
Los propios autores son explícitos sobre las limitaciones de este trabajo, y es importante transmitirlas con honestidad.
La muestra fue pequeña: solo 44 personas completaron el ensayo. Esto limita la generalización de los resultados. El seguimiento fue corto: seis semanas no permiten conocer efectos a largo plazo ni saber si la mejoría se mantiene. La muestra fue mayoritariamente masculina (más del 86% en ambos grupos), lo que impide saber si los resultados son igualmente aplicables a mujeres. Y el estudio se realizó en un único centro de Irán, lo que puede introducir sesgos culturales o de selección.
En suma: los resultados son una señal interesante, no una confirmación definitiva.
Un contexto más amplio
El interés por el azafrán en salud mental no es nuevo. Estudios anteriores lo habían comparado favorablemente con fluoxetina e imipramina en el tratamiento de la depresión leve a moderada. En niños con TDAH, un ensayo previo mostró eficacia comparable al metilfenidato. Lo que hace diferente al estudio de Pazoki es que aborda adultos y lo usa como tratamiento complementario, no sustitutivo.
Este matiz importa: el estudio no sugiere reemplazar la medicación convencional con azafrán, sino que exploró si añadirlo puede mejorar los resultados. Esta es una pregunta clínicamente más realista y relevante para quienes ya están en tratamiento pero buscan optimizarlo.
¿Qué significa esto para ti?
Si tienes TDAH y estás bajo tratamiento farmacológico, este estudio no es una indicación para añadir azafrán por tu cuenta. Lo que sí ofrece es una base científica para que esta conversación pueda darse con tu médico o psiquiatra. La medicina integrativa, cuando se investiga con rigor, puede abrir opciones complementarias valiosas, pero siempre en el marco de un seguimiento profesional.
Lo que sí es claro es que la búsqueda de alternativas y complementos para el tratamiento del TDAH en adultos es un campo legítimo y necesario. El 30% de personas que no responden al metilfenidato, o no lo toleran, no pueden simplemente quedarse sin opciones.
Este artículo está basado en: Pazoki, B., Zandi, N., Assaf, Z., Sanjari Moghaddam, H., Zeinoddini, A., Mohammadi, M. R., & Akhondzadeh, S. (2022). Efficacy and safety of saffron as adjunctive therapy in adults with attention-deficit/hyperactivity disorder: A randomized, double-blind, placebo-controlled clinical trial. Advances in Integrative Medicine, 9, 37–43. https://doi.org/10.1016/j.aimed.2022.01.002. La información contenida es de carácter divulgativo y no reemplaza la orientación de un profesional de salud.