¿Alguna vez notaste que a alguien con TDAH le cuesta mantener el hilo al contar algo, o salta de tema en tema? No es falta de esfuerzo ni desorganización mental sin motivo — hay ciencia detrás.
Una revisión sistemática de 39 estudios, publicada en el Journal of Attention Disorders, analizó cómo el TDAH afecta el "discurso": tanto contar historias (narrativo) como explicar, describir o argumentar ideas (no narrativo).
Los patrones que encontraron
- Un estilo verbal atípico: a veces demasiado breve, otras veces demasiado extenso.
- Menos fluidez y más errores gramaticales.
- Uso reducido de pronombres y conjunciones (las palabras que conectan las ideas entre sí).
- Discurso menos coherente, con cambios de tema más frecuentes.
- Omisión de partes importantes al contar o explicar algo.
¿Por qué esto importa tanto?
Estas habilidades no son un detalle menor: son la base de cómo nos conectamos socialmente y cómo rendimos académicamente. Contar una anécdota, explicar un examen o simplemente conversar con fluidez dependen de estas mismas destrezas del discurso.
Una herramienta de evaluación poco usada
Los investigadores recomiendan que evaluar estas habilidades de comunicación forme parte de la evaluación funcional estándar del TDAH — tanto en niños como en adultos —, ya que hoy se investiga (y se trabaja) mucho menos de lo que debería.